Reclamaciones de seguro por el techo, paso a paso
Una reclamación por el techo es, sobre todo, un asunto de documentación. El daño importa, pero lo que usted pueda demostrar sobre cuándo ocurrió importa bastante más.
Qué fotografiar, y cuándo
Antes de tocar nada. Fotos amplias que muestren toda la casa y sitúen el daño en ella; fotos de cerca de cada zona dañada; fotos de las partes del mismo techo que no se dañaron, para comparar, que es la que todo el mundo se salta y la que más le ayuda; y el interior, incluidos techos, paredes y el ático.
Un ajustador puede trabajar con fotografías. No puede trabajar con una descripción, y no va a aceptar su palabra sobre cómo estaba el techo antes de que llegara la lona. Tome cuatro veces más fotos de las que le parezcan necesarias y guarde también los recibos de todo lo que gaste en evitar que el daño empeore.
Qué busca realmente el ajustador
No está decidiendo si su techo es viejo. Está decidiendo dos cosas: si la causa está cubierta por la póliza y si ocurrió dentro de la vigencia. La palabra que resuelve casi todo es «repentino»: el desgaste, el deterioro y las filtraciones de años suelen estar excluidos con todas sus letras.
Suele marcar un cuadro de prueba en cada vertiente y contar los impactos dentro, y compara con las vertientes que el temporal no alcanzó. Es perfectamente razonable estar presente y preguntar qué está anotando, y también pedir que su contratista asista.
El orden en que pasan las cosas
Una reclamación tiene una forma fija: ocurre el daño, usted lo documenta, evita que empeore, avisa a la aseguradora, un ajustador inspecciona y redacta un alcance y un estimado, llega un primer pago, se hace el trabajo y, si la póliza paga costo de reemplazo, llega un segundo pago cuando usted demuestra que el trabajo se completó.
Casi todos los problemas vienen de hacer esos pasos en otro orden, y sobre todo de dejar que un contratista empiece antes de que nada se haya documentado. En cuanto se pone la lona y se recoge el escombro, la prueba de lo que pasó ha desaparecido.
A quién deja subir a su techo después de una tormenta
Después de un daño generalizado aparecen cuadrillas de fuera del estado en cuestión de días. Algunas son buenas. La pregunta que separa unas de otras no es el precio, sino si la empresa ya estaba aquí antes de la tormenta y seguirá aquí cuando haya que reclamar la garantía.
No hay que firmar nada en la puerta de casa. En California un contrato de mejoras del hogar se puede cancelar en tres días hábiles, y en siete días hábiles cuando es para reparar daños de un desastre o de un estado de emergencia declarado. Tenga especial cuidado con cualquier documento que ceda sus derechos sobre la reclamación al contratista: hay usos legítimos, y también es la forma más común de que un propietario pierda el control de su propia reclamación.
El deducible, y lo que ningún contratista honesto le va a ofrecer
Hay dos cifras que mirar y las dos están en la hoja de declaraciones: el deducible normal y, si existe, el de viento y granizo. Este último suele ser un porcentaje del valor asegurado de la vivienda, no de la reclamación, y por eso puede ser varias veces mayor de lo que la gente espera. Si el daño es menor que el deducible, presentar la reclamación no consigue nada y aun así queda registrada.
Y una regla sin excepciones: el deducible lo paga usted, va en la factura, y no se puede hacer desaparecer. Da igual cómo se le llame —perdonarlo, absorberlo, un descuento que casualmente coincide, una mejora de regalo—: la aseguradora recibe una factura por un importe que usted no pagó, y eso es una reclamación falsa. En California es delito conforme al artículo 550 del Código Penal, y usted sería parte. Quien está dispuesto a falsear eso delante de usted ya le ha dicho cómo va a tratar su techo.
Si le niegan la reclamación
La carta de negativa es, por raro que suene, el documento más útil que va a recibir: tiene que ser escrita y tiene que citar la cláusula concreta. Léala contra su póliza y averigüe cuál de tres cosas ha pasado: no aceptan que haya daño, no aceptan que la causa esté cubierta, o no aceptan el importe. Son tres problemas distintos con tres respuestas distintas.
Los caminos, más o menos en orden de costo: pedir una nueva inspección con su contratista presente; pedir el informe y las fotos del ajustador; escalar dentro de la aseguradora; invocar la cláusula de avalúo si su póliza la tiene; presentar una queja ante el Departamento de Seguros de California; y, cuando el importe lo justifique, consultar a un ajustador público con licencia o a un abogado. Lo que casi nunca funciona es expresar el descontento por teléfono; lo que sí funciona a menudo es un alcance detallado por escrito con fotos en los renglones en disputa.
Valor real, costo de reemplazo y el dinero retenido
Su póliza paga de una de dos maneras, y la diferencia suele ser la mayor parte del cheque. Costo de reemplazo es el precio de hoy. Valor real en efectivo es ese precio menos la depreciación por los años que el techo ya sirvió. Mire la hoja de declaraciones antes de presentar nada, no después.
Con costo de reemplazo el dinero llega en dos veces. El primer cheque parecerá demasiado pequeño y eso es normal: es el valor depreciado, menos el deducible. La segunda parte se libera contra la factura de la obra terminada. Quien se queda el primer cheque y no arregla el techo está aceptando la cifra depreciada para siempre.
En resumen
Documente primero, asegure la casa después, reporte en tercer lugar y consiga el alcance por escrito antes de que nadie empiece a trabajar. En ese orden suele ir bien. En cualquier otro, no.
Qué es y qué no es esta página
Esta página explica cómo funcionan las reclamaciones de techo en general. No es asesoría legal ni asesoría sobre su póliza, y nada de lo que dice significa que una reclamación vaya a ser aprobada. Su póliza es la que decide su reclamación. Compton Roofing Group es un servicio gratuito de vinculación: no es una empresa de techado, no es una aseguradora, no es un ajustador público y no participa en su reclamación.
Preguntas
¿Estoy obligado a contratar a alguien?
No. Quédese con los presupuestos, piénselos, úselos para hablar con su aseguradora o tírelos. No hay nada que cancelar y no debe nada.
¿Ustedes son una empresa de techado?
No. Compton Roofing Group es un servicio gratuito de vinculación. No tenemos licencia de techado, no empleamos cuadrillas y nunca vamos a su casa. Pasamos su solicitud a contratistas locales independientes, que hacen el trabajo y con quienes usted contrata directamente.
¿Mi seguro va a pagar el techo nuevo?
Nadie puede decírselo sin leer su póliza, y quien se lo asegure en la puerta de su casa está adivinando. En general, las pólizas pagan daños repentinos causados por un evento cubierto y no pagan un techo desgastado por los años.
¿Qué debo pedirle a un contratista antes de firmar?
El número de licencia y el estado que la emitió, comprobante de seguro de responsabilidad civil y de compensación laboral, cuánto tiempo lleva la empresa operando con ese nombre, qué cubre la garantía de mano de obra y quién la respalda, y un presupuesto detallado por partidas. En California el anticipo está limitado por ley a 1,000 dólares o al diez por ciento del contrato, lo que sea menor.
¿Cuántos contratistas me van a llamar?
Hasta tres. Es un límite estricto, no una recomendación. Tres bastan para comparar y son pocos para que su teléfono siga siendo utilizable.
¿Necesito quitar el techo viejo o se puede poner encima?
Depende de lo que haya. No se puede poner una capa nueva si ya hay dos, si lo que hay está empapado o deteriorado, o si es pizarra, arcilla, cemento o fibrocemento. En una casa antigua nadie sabe cuántas capas hay hasta que alguien mira, y por eso conviene que el presupuesto diga qué pasa si aparece una capa de más.
¿Empezamos con su techo?
Gratis, sin compromiso, y nunca más de tres contratistas.
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